28.10.12

Antihéroes: los héroes torturados y el final de las guerras

Hoy quiero hablar de un tipo interesante de antihéroe; los héroes torturados.

Se trata de personajes que a menudo ocupan el rol de villanos, y con los que la gente suele sentirse muy identificada. La mayoría han perdido la fe en la humanidad y en su posible redención, y han decidido convertirse en una especie de ángeles vengadores, actuando a la vez como juez, jurado y ejecutor, pues creen firmemente que solo hay un modo de enderezar el futuro y que ellos son los únicos que pueden guiar al mundo a través de él. Asumen una tarea dura, desagradable y a menudo causa de repulsa por parte de sus semejantes, pero lo aceptan porque su bienestar o su propia vida carecen de valor frente a las del resto de la humanidad.


Para ilustrar a este tipo de héroes (y aquí empiezan los spoilers) hay dos ejemplos perfectos. Uno de ellos es el carismático Pain, de la serie Naruto, de Masashi Kishimoto. Miembro fundador de Akatsuki, una organización terrorista de misteriosas intenciones, pretendía reunir a todos los Bijuu para crear una técnica capaz de arrasar un país entero; después permitiría que cayese en manos de las grandes naciones ninja, convencido de que terminarían por usarla. Después, tras sufrir el horror desatado, renunciarían a las guerras.


Si atendemos a la historia humana, esta no es una solución efectiva ni mucho menos a largo plazo, y desde luego no es una solución pacífica. Esta técnica, una metáfora de la bomba atómica, ya la perfeccionaron los herederos de la relatividad, y la probaron en Hiroshima y Nagasaki. La magnitud de la tragedia es aún hoy inenarrable, y no sólo las guerras no han terminado, sino que además se multiplican y se recrudecen en los países más desfavorecidos. Es cierto que no ha vuelto a haber una guerra de dimensiones globales como lo fue la Segunda Guerra Mundial, pero el hombre no ha renunciado a las guerras ni parece que lo vaya a hacer. Además, incluso aunque las bombas de Japón hubieran resultado en un armisticio generalizado, ¿cuánto tiempo hubiera durado? El propio Pain ya auguraba que los hijos y nietos de los que sufrieran los ataques de su técnica podrían olvidar el pasado y recaer en los conflictos armados, pero entonces alguien volvería a utilizarla de nuevo, reiniciando el proceso. Se aprovecharía así del mal endémico del ser humano de repetir una y otra vez lo mismo esperando un resultado diferente, en el convencimiento de que una guerra cada varias generaciones, por muy espantosa que fuera, era preferible a una guerra eterna. En el caso de la humanidad, no hubo que esperar mucho, ya que las guerras jamás terminaron.


Pain no logró su objetivo y terminó por recuperar la fe en que el hombre podría cambiar y renunciar a las guerras sin recurrir al dolor ni al miedo, e incluso se sacrificó para reparar parte del mal que sus ideales habían causado. Pero hay otros héroes torturados que sí alcanzan sus metas, y es el caso de Adrian Veidt, Ozymandias, personaje del cómic de Alan Moore, y más tarde también de la película de Zack Snyder, Watchmen. Conocido como el hombre más inteligente del mundo, pasó años desarrollando un proyecto secreto con el objetivo de acabar con las guerras. Tras años de apoyar e impulsar el desarrollo y aplicación de las energías renovables, puso en marcha "la mayor broma pesada de la historia de la humanidad". Un simulacro de invasión alienígena en el cómic, y una serie de explosiones termonucleares en todas las capitales del planeta en la película, de forma que pareciese que el autor de las mismas fuese el controvertido Dr. Manhattan. Ambas versiones persiguen la misma idea: unificar el mundo bajo la sombra de un enemigo común y temible, algo que no fuese humano y que tuviera poder para aniquilarnos. Tras la catástrofe, Nixon y un misterioso presidente de la Unión Soviética abren conversaciones para una futura alianza, y en ese clima Industrias Veidt comienza a extender el uso de las energías renovables por todo el globo, terminando paulatinamente con la pugna por los recursos naturales.


En la historia de Alan Moore, el plan terrible por el que millones salvarían a billones tuvo éxito, al menos momentáneo, pero yo planteo la misma pregunta. ¿Por cuánto tiempo? ¿Cuánto tiempo podría estar en paz un hombre con su vecino, visto lo visto en nuestra historia, incluso aunque los bárbaros acechasen a nuestras puertas? La filosofía principal de los héroes torturados es que la letra con sangre entra, que el hombre sólo puede ser controlado y nunca convencido, que hay que obligarle a ser bueno con miedo y con sufrimiento. Pero parece que ni siquiera eso es suficiente... incluso la bomba atómica, representación de todo lo malo que puede salir del ser humano, ha sido incapaz, tanto en la ficción como en la realidad, de detener el insaciable gusto del hombre por tomar lo que no es suyo y matar a quien no piensa como él.

Me pregunto si alguna vez será posible alguno de los dos extremos, si bien uno es más deseable que el otro: que una catástrofe sin precedentes siembre tal miedo en nuestros corazones que nos aterre la sola idea de coger un palo, o que por nuestra propia capacidad de razonar y crecer como especie acabemos por decir no a las guerras para siempre. ¿Vosotros qué pensáis?

3 comentarios:

  1. Muy interesante, si señor.

    El concepto del eterno retorno y la condena de la humanidad a repetir sus errores a pesar de lo que ocurra o de lo mucho que alguien se esfuerce, también es un tema muy recurrente en este ámbito.

    ¿Merece la pena el sacrificio de miles para salvar a millones? ¿Durará la paz lo suficiente como para que el sacrificio merezca la pena? Muchos de los antihéroes que existen y que hacen este tipo de cosas no se lo plantean demasiado, simplemente ellos quieren paz inmediata. Un caso curioso es el de Pain, que como tu mismo dices incluso contempla la posibilidad de que se repita la tragedia una y otra vez con tal de por lo menos halla períodos de paz mas o menos prolongados.

    Por otro lado, casi nunca consiguen su objetivo ya que desde el punto de vista de la obra son los villanos, y tradicionalmente los villanos no pueden ganar por mucho que se ganen el favor del público. Ozymandias es un caso muy interesante en este aspecto ya que en Watchmen tiene éxito en su plan y mediante una secuencia final en la que supuestamente sale todo a la luz, se deja en manos del espectador el juicio sobre la bondad o maldad de la acción.

    Personalmente creo que no hay una respuesta absoluta a la cuestión ya que no hay forma de saber como se podría acabar con las guerras; mas bien la cuestión interesante aquí es, ¿harías lo mismo que ellos si te vieras en su situación?

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  2. Interesante artículo e interesante apreciación de Guibrush.

    En lo tocante al fútbol, que es una metáfora de todos los aspectos de la vida, muchos equipos cuentan con un villano que hace algo malo con buenas intenciones: el destructor del juego. ¿Merece la pena que dedique tanta energía a frenar el juego bonito, el de ataque? Para su equipo sí, pero para el espectador puede ser un aburrimiento, a no ser que dicho personaje se llame Alonso o Busquets.

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  3. Os salís!! Sí, los Pain Itachi Ozymadias (incluso en la peli al final al dr Manhatan no le pareció mala idea, aunque realmente todo le daba igual, le iba a parecer lo mismo)

    adoro ese género de ficción con trasfondo filosófico real y muy humano.

    Me habéis entretenido bien la tarde ;)
    saludos

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